Los hijos entierran a sus padres, es ley de vida. Desde que Disney compra ‘Star Wars’ en 2012 y prepara un ambicioso calendario por el que estrenará una película anual basada en la franquicia, está claro que será la saga galáctica la que nos entierre a todos. Pero, ¿acaso no fue siempre así?

¿Qué es el Universo Expandido?

Consideremos que has estado, o te han criado, en un búnker los últimos cuarenta años y no sabes muy bien qué es el GPS, un smartphone o ‘Star Wars’, y como primer acto de libertad te metes en el cine a ver ‘Rogue One‘ (Gareth Edwards, 2016). O que ‘Star Wars’ no te ha importado demasiado hasta que la ves y te conviertes a la causa. Sea como sea, sales dando botes del cine y deseas rellenar tu cabeza con toda la Fuerza que le quepa.

El Universo Expandido fue la continuidad oficial de ‘Star Wars’ hasta que Disney la convierte de un plumazo en poco más que un fanfiction glorificado

Y descubres una treintena de novelas, varias colecciones de cómics y las propias películas. Es algo casi abarcable… pero hete aquí que es sólo la punta del iceberg, que existen varias continuidades y que las palabras Universo Expandido se pronuncian con una mezcla de admiración, respeto y algo de pena. ¿Qué significan?

El Universo Expandido fue la continuidad oficial de ‘Star Wars’ hasta que Disney la convierte de un plumazo en poco más que un fanfiction glorificado, un gesto que hizo que miles de fans se lanzaran al llanto y al crujir de dientes. Abróchate los cinturones, porque esto será más emocionante que realizar la carrera de Kessel en menos de 12 pársecs: vas a descubrir un universo de ‘Star Wars’ distinto al que ahora es considerado oficial y que surge de forma improvisada al hacer…

De la necesidad, virtud

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A los gurús del buen rollo y los temerosos del vacío existencial les gusta pensar que nuestra vida tiene un propósito: si seguimos su tren de pensamiento, el de George Lucas es la creación del universo de ‘Star Wars’.

Desde 1971, Lucas rumia la idea de un western en el espacio como un trozo de comida que hace bola. Y aunque en un principio canaliza su imaginación para modernizar ‘Flash Gordon’, uno de sus héroes de la infancia, la imposibilidad de obtener sus derechos le lleva a inventar su versión, con nombres imposibles y localizaciones exóticas, de la que crea incontables notas mientras se esfuerza por encontrar una historia coherente que las vertebre.

El éxito de ‘American Graffiti’ en 1974, una de las películas más rentables de la historia, propicia que Lucas por fin pueda llevar a la pantalla aquel material con un entusiasmo a prueba de bombas.

Y menos mal, porque dar a luz ‘Star Wars’ será difícil hasta el absurdo: con unos actores que aseguran no entender el demencial guión de Lucas u odian que se les trate como autómatas escupe-frases; un equipo de rodaje que no para de poner problemas; el titánico esfuerzo de rodar una película financiada en parte con dinero de su bolsillo y levantar a la vez la división de Lucasfilm dedicada a los efectos especiales, Industrial Light and Magic; las presiones de una productora, 20th Century Fox, que cree que se está gestando un fracaso.

Todo ello lleva a George Lucas al borde del infarto… pero no se rinde.

Incluso cuando fracasan los primeros pases de prueba, Lucas quiere seguir adelante, como si supiera que el Destino le depara una billonaria fortuna y un suministro ilimitado de camisas a cuadros. Tiene hasta un plan B: si no pudiera continuar la ambiciosa historia que tiene proyectada para otras películas, lo hará con un filme de bajo presupuesto cuyo argumento encarga a Alan Dean Foster, negro literario de la novelización de ‘Star Wars’.

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El resultado es la novela ‘El ojo de la mente‘, tan fácil de llevar a la pantalla que Lucas pide a Foster quitar una batalla espacial de las primeras páginas para evitar hipotéticos problemas presupuestarios.

Por supuesto, ‘Star Wars’ es un éxito inaudito. La voluntad de Lucas de contar su historia se materializa por el momento en dos películas más, pero crea una necesidad en el público, que anhela saber cómo continuarán las aventuras de Luke Skywalker, Leia Organa y Han Solo. Sin quererlo, con ‘El ojo de la mente’ nace el Universo Expandido y se obtiene…

De la virtud, negocio

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Gracias al trato de George Lucas con 20th Century Fox, por el cual retiene los derechos de merchandising de ‘Star Wars’, se comercializan incontables figuras de acción para niños y coleccionistas, además de tazas, sábanas y, en general, todo lo que hay en una casa. El interés de la saga variará con los años, pero su presencia en cualquier cosa que pudiera venderse, no.

Una rama de tan lucrativo negocio son las adaptaciones y continuaciones de las películas. Está la línea de cómics que Marvel publica hasta los 80 y que tiene el dudoso honor de contener algunas de las peores historias hechas bajo ‘Star Wars’. Las dos películas de los ewoks, ‘Caravana de valor’ y ‘La lucha por Endor’. Las series de dibujos, Ewoks y Droids.

La línea de cómics que Marvel publica hasta los 80 tiene el dudoso honor de contener algunas de las peores historias hechas bajo ‘Star Wars’

Y por último y no menos importante, las novelas que se producen de forma irregular, empezando por las aventuras de Han Solo escritas por Brian Daley en 1979 y ambientadas dos años antes de ‘Una nueva esperanza’. Todo da la impresión de formar parte de un mismo universo, que se desarrolla con timidez entre los huecos de la trilogía original o después.

Y el pegamento que mantiene unido todo ello es el propio Padrino galáctico, George Lucas, a quien se le pregunta si una historia puede tener cabida en su universo o no.

Su imaginación es ilimitada, aporta ideas y escucha las de los demás, porque ‘Star Wars’ es suyo y puede hacer con ello lo que le venga en gana; rara vez incluso veta ciertos argumentos o personajes, como cuando prohíbe la continuidad de Jaxxon, un conejo verde y antropomorfo surgido de los primeros cómics Marvel: años después demostrará que sólo él debe tener el honor de crear al habitante más irritante y estúpido de la galaxia.

El trabajo de West End Games a partir de 1987 es vital para que ‘Star Wars’ sea algo más que una colección de anécdotas

Sin embargo, el sacar cualquier argumento bajo el marchamo galáctico crea a la larga problemas de continuidad que sólo los fans detectan. Hace falta coherencia, algo que West End Games, una editora de juegos de rol, se propone solucionar cuando saca una versión jugable de la franquicia.

El trabajo de West End a partir de 1987 es vital para que ‘Star Wars’ sea algo más que una colección de anécdotas. Para cuando llegan los años 90, el Universo Expandido ya posee una cronología detallada y un trasfondo para casi todo lo que se ha escrito hasta el momento, y los manuales de juego de West End se usan en Lucasfilm como referente de la continuidad. Se ha pavimentado la cosa para hacer…

Del negocio, culto

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A principios de la década de Hanson, el ascenso de Rob Liefeld y la MTV, ‘Star Wars’ se mantiene viva, artísticamente hablando, con el Universo Expandido literario: ya no hay series de televisión ni nuevas películas, aunque se producen incursiones en el mundo de los videojuegos cada vez más frecuentes.

En 1991, la fiebre por las novelas de ‘Star Wars’ estalla por culpa de Timothy Zahn y su ‘Trilogía de Thrawn’, formada por ‘Heredero del Imperio‘, ‘El resurgir de la Fuerza Oscura‘ y ‘La última orden‘. Se describe cómo uno de los oficiales más importantes del Imperio, Thrawn, vuelve de una misión en el confín de la galaxia para descubrir que la Rebelión ha ganado la guerra civil.

No sólo ve la luz uno de los villanos más carismáticos, un estratega cruel que se ayuda del arte de una raza para deducir sus tácticas de combate, también se introduce a la media naranja de Luke Skywalker, Mara Jade, una asesina del Emperador que Luke toma como aprendiz, y los hijos de unos casados Leia y Solo, Jacen y Jaina. Leídas dan la sensación de que hay una verdadera intención de hacer evolucionar a los personajes tras ‘El retorno del Jedi’, en lugar de marear la perdiz con el status quo y la sagrada trinidad formada por Luke, Leia y Solo.

Hay sitio incluso para la vergüenza ajena, como un clon de Skywalker bautizado como Luuke, porque al parecer los clones tienen ADN de vaca o el autor muy pocas ganas de hacer distinguible una pelea entre Luke y su clon.

En 1991, la fiebre por las novelas de ‘Star Wars’ estalla por culpa de Timothy Zahn y su ‘Trilogía de Thrawn’, formada por ‘Heredero del Imperio’, ‘El resurgir de la Fuerza Oscura’ y ‘La última orden’

Es esa dinámica de combinar lo sublime y lo ridículo lo que conforma las novelas publicadas a partir de ese momento, espoleadas por el éxito de Zahn. Por cada historia épica y bien construida como ‘Sombras del Imperio‘, la intercuela entre ‘El imperio contraataca’ y ‘El retorno del Jedi’, hay otras como ‘El cortejo de la princesa Leia‘, donde el destino de la galaxia depende de con quién se case (atención, destripe: termina con Solo porque esta novela, de 1994, se ambienta antes de la ‘Trilogía de Thrawn’).

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O la ‘Saga de la Academia Jedi‘, en el que Luke se convierte en el peor maestro Jedi de la historia al fundar una academia acechada por el fantasma de un Sith y aparece una nave, la Sun Crusher, tan ridículamente poderosa que sólo puede ser destruida al lanzarse contra un agujero negro.

Por cada nuevo personaje memorable, como Ulic Qel-Droma, un jedi legendario que vivió 4000 años antes del Episodio IV, hay otros risibles como Hohass Ekwesh, un caballo antropomorfo piloto de caza (¡!) que pide ser sacrificado cuando le muerde una especie de serpiente (¡¡!!).

En paralelo, Dark Horse se hace con los derechos para crear cómics de ‘Star Wars‘ y publica ‘Imperio oscuro’, una continuación de la ‘Trilogía de Thrawn’ donde Luke lucha contra su afinidad al Lado Oscuro mientras desmantela un plan de Palpatine para vivir eternamente mediante clones.

Su publicación es algo polémica porque resta dramatismo al sacrificio de Darth Vader en ‘El retorno del Jedi’, pero su tono más oscuro respecto a los cómics Marvel sienta las bases de las futuras producciones de Dark Horse en particular y el Universo Expandido en general.

Y en 1999, el rey vuelve a su trono: George Lucas estrena ‘La amenaza fantasma’ y coloca a ‘Star Wars’ en una situación de privilegio que nunca más perderá. Si hoy tienes camisetas de Chewbacca en el Primark es consecuencia de las precuelas, y podemos considerar que es aquí cuando, inadvertidamente, se empieza a fraguar el fin del Universo Expandido. Esto es así porque verás, estimado lector, que para el estreno del Episodio III en 2005, se ha hecho…

Del culto, un caos

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Veinte años de producción de historias drenan a marchas forzadas el potencial del Universo Expandido. Cuando la dinámica entre Jedis, Siths, rebeldes, republicanos e imperiales no da más de sí, aparece una amenaza que sólo los 90, con su afinidad por el tremendismo adolescente, podría haber parido: los Yuuzhan Vong, una raza que contradice la propia definición de la Fuerza como el espíritu comunal de todos los seres vivos.

Mete en una coctelera a los Uruk-hai de ‘El Señor de los Anillos’, los Zerg de ‘Starcraft’ y los cenobitas de ‘Hellraiser’ y tendrás una descripción aproximada de estos fanáticos del dolor, prácticamente inmunes a la Fuerza porque viven al margen de ella y tan contrarios a la ciencia que su tecnología se basa en modificaciones biológicas, desde armas a las naves.

Veinte años de producción de historias drenan a marchas forzadas el potencial del Universo Expandido

Para colmo, ‘Star Wars’ deja de ser una rama de la ciencia ficción para ser un género en sí mismo, capaz de alojar historias hasta de terror, como ‘Las tropas de la muerte‘, de Joe Schrieber, en el que se mezclan zombis y stormtroopers.

Es de cajón que, debido a las contradicciones inherentes de varios escritores intentando aportar su grano de arena y de George Lucas haciendo lo que le viene en gana en los Episodios I, II y III, se hace necesaria la creación de un guardián oficial de las esencias. Llega Leland Chee, que asciende en Lucasfilm de testeador de juegos a policía de la continuidad.

LelandcheeLeland Chee se convierte en el guardián del Universo Expandido asegurándose de que todas las historias encajen entre sí

Su labor no es tanto la de impedir que se escriban ciertas historias, contradigan o no lo que ya se ha establecido con anterioridad, como de encontrar una explicación para que todo encaje.

Cuando Disney se hace con Lucasfilm, tiene que lidiar con un Universo Expandido que ha sido capaz de explorar miles de años antes de lo acontecido en ‘El retorno del Jedi’, pero que se ha mantenido excesivamente conservador en cuanto a lo que sucede después, siendo el tope algo más de un siglo después. Ningún autor se atreve en treinta años a matar a Luke, Leia o Han; sólo Chewbacca encuentra su prematuro final al caérsele una luna encima. No preguntes.

‘Star Wars’ deja de ser una rama de la ciencia ficción para ser un género en sí mismo, capaz de alojar historias hasta de terror, como ‘Las tropas de la muerte’

Así que ponte en la piel de los ejecutivos de Disney: quieres lanzar nuevos episodios de ‘Star Wars’ y películas que cuenten historias tangenciales, pero te encuentras con una continuidad capaz de explicarte hasta por qué el sable láser de Mace Windu es púrpura. Es más, está todo tan detallado que encuentras la siguiente ordenación:

  • Canon G de George Lucas que conforma las películas del Episodio I al VI.
  • Canon T de televisión, que es el relativo a series como Las guerras clon.
  • Canon C de continuidad, que es el propio Universo Expandido y su millardo de libros, cómics, videojuegos, audiolibros, seriales de radio, etiquetas de juguetes…
  • Canon S de secundario, con material que podía llegar a contradecir el Canon C.
  • Canon N, fuera del canon oficial y que engloba historias alternativas y material no reconocido dentro de la cronología por Chee o Lucas.

¿Y ahora, qué?

Starwarsrebels Thrawn 02Disney ha ido recuperando poco a poco elementos del Universo Expandido como Thrawn que aparece en la serie ‘Star Wars Rebels’

Se pulsa el botón de reseteo: un rayo de energía sale de los despachos de Disney y hace saltar en pedazos el Universo Expandido. ¿Sentiste eso? Una perturbación en la Fuerza, como un chiste que ya se ha hecho millones de veces en artículos parecidos a éste.

Es gracioso porque, pese a la voluntad de la compañía del ratón de llevar a los márgenes el Universo Expandido, y de renunciar a que éste fuera relevante en los planes de futuro para ‘Star Wars’, el tiempo ha probado que no todo lo que se hizo en treinta años era inútil, estúpido, o ambos.

Poco a poco, la postura de Disney ha oscilado de “no tocar ni con un palo” a “podríamos basarnos en ello”, y elementos del Universo Expandido se han infiltrado en la nueva continuidad oficial: Thrawn ha vuelto en la televisiva ‘Star Wars Rebels’ y Kylo Ren, el niñato de ‘Episodio VII: El despertar de la Fuerza‘, recuerda a Jacen Solo, uno de los hijos del personaje de Harrison Ford creados por Timothy Zahn.

Hay una parte del fandom que sigue echando de menos el Universo Expandido y que se mantiene ofendido por la jugada de Disney. Otra parte asegura que tampoco se perdió tanto.

Lo que diferencia a Disney de Lucasfilm es la forma de manejar la continuidad. Si los últimos dejaban a los autores hacer, sin interferir salvo en puntuales casos, porque preferían buscar una explicación que permitiera la pervivencia de todas las historias, los primeros prefieren marcar una hoja de ruta que los autores deben seguir si quieren colaborar en la franquicia. Ya no hay margen para varios cánones: o se es del canon principal, que mana de las películas y de todo lo que produce Disney, o se está fuera.

A día de hoy, hay una parte del fandom que sigue echando de menos el Universo Expandido y que se mantiene ofendido por la jugada de Disney. Otra parte asegura que tampoco se perdió tanto al borrar de un plumazo aquello y, qué demonios, son historias que no se olvidarán porque Disney no pierde una oportunidad de negocio: pese a desterrar el Universo Expandido, a día de hoy se esfuerza en reeditar todo el material posible bajo el sello Legends.

Al final lo que ha ocurrido no es distinto de lo que se ha vivido en el mundo del cómic, cuando el Universo DC reinicia su continuidad o la modifica después de ‘Crisis en tierras infinitas’. Y ‘Hora Cero’. Y ‘Flashpoint’. Y ahora ‘Renacimiento’… Una vez más, no preguntes.

En el relato de ciencia ficción ‘Cántico por Leibowitz‘, de Walter M. Miller, los restos de una civilización post-nuclear se pelean por interpretar lo que un electricista reconvertido en archivista consiguió salvar del salvajismo emergente, incluidas cosas tan mundanas como una lista de la compra. La Cuarta Guerra Mundial podría estallar si dos facciones enfrentadas se encontraran escritos del Universo Expandido y de la nueva continuidad.

¿Y tú, conocías el Universo Expandido? ¿Te has quedado con ganas de descubrirlo o prefieres lanzarte en exclusiva al nuevo Canon D, de Disney?

Fuente: Xataka

Periodista, Community Manager @Joe2.0sm

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